🇲🇽 México no cede ante la presión: la visa para peruanos se mantiene
Durante meses, algunos sectores políticos y mediáticos en Perú apostaron a que la presión diplomática terminaría obligando a México a eliminar el requisito de visa para ciudadanos peruanos. Pensaron que las críticas públicas, las amenazas de ruptura y hasta la declaración de persona non grata contra la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, serían suficientes para hacer que el gobierno mexicano diera marcha atrás.
Pero ocurrió exactamente lo contrario.
México mantuvo su postura y, mientras las relaciones diplomáticas con Perú fueron restablecidas, el requisito de visa permaneció vigente.
🇲🇽 Una decisión que comenzó en 2024
Para entender la situación actual hay que regresar a abril de 2024, cuando México decidió imponer nuevamente una visa temporal a los ciudadanos peruanos.
La medida estuvo relacionada con el aumento de casos de personas que ingresaban a México aparentemente como turistas, pero que posteriormente intentaban continuar su camino de manera irregular hacia Estados Unidos.
Para las autoridades mexicanas, la decisión no debía interpretarse como un castigo contra el pueblo peruano. Se trataba de una medida de control migratorio destinada a conocer mejor quién ingresaba al territorio mexicano y reducir los riesgos asociados con las redes de tráfico de personas.
Sin embargo, la decisión provocó críticas en Perú.
Algunos políticos, medios de comunicación y comentaristas calificaron la medida como arbitraria y acusaron a México de deteriorar las relaciones entre ambos países.
⚠️ La tensión aumentó con el caso de Betsy Chávez
La situación diplomática se complicó todavía más en noviembre de 2025, cuando México otorgó asilo político a Betsy Chávez, ex primera ministra del gobierno de Pedro Castillo.
La decisión mexicana se presentó como parte de su histórica tradición de asilo y de su marco constitucional para proteger a personas que consideran estar siendo perseguidas por razones políticas.
La respuesta de las autoridades peruanas fue contundente: se produjo una ruptura de relaciones diplomáticas y posteriormente la presidenta Claudia Sheinbaum fue declarada persona non grata.
Algunos sectores interpretaron aquello como una maniobra destinada a ejercer presión sobre México.
La expectativa era que el gobierno mexicano buscara rápidamente una salida al conflicto y eliminara la exigencia de visa como gesto de reconciliación.
Sin embargo, México no cedió.
📉 México endurece el trámite
Según la información difundida en su momento por medios mexicanos, el gobierno federal incluso redujo considerablemente el número de visas que se procesaban diariamente para ciudadanos peruanos.
La señal fue clara: restablecer relaciones diplomáticas no significaba modificar automáticamente la política migratoria.
México separó dos asuntos que sus críticos habían presentado como uno solo: la relación entre los pueblos y gobiernos, por un lado, y el control de sus fronteras, por otro.
Además, ambos países mantienen comunidades de ciudadanos viviendo en sus respectivos territorios. Miles de mexicanos residen en Perú y miles de peruanos viven en México, lo que hace que las relaciones consulares continúen siendo importantes independientemente de las diferencias políticas entre sus gobiernos.
📊 El argumento migratorio
Uno de los principales argumentos utilizados por México para mantener controles migratorios más estrictos es el número de ciudadanos peruanos detectados en situación migratoria irregular.
De acuerdo con datos citados en el contenido difundido sobre el tema, entre enero y septiembre de 2025 se registraron 4.425 eventos relacionados con personas peruanas en situación migratoria irregular.
![]()
El dato colocó a Perú entre los países sudamericanos con mayor número de casos durante ese periodo.
Para el gobierno mexicano, esto reforzó la necesidad de mantener mecanismos que permitan evaluar previamente a determinados viajeros.
La lógica es sencilla: una visa no necesariamente significa cerrar las puertas, sino establecer un filtro migratorio antes de permitir el ingreso.
🇲🇽 Agosto de 2026: regresan las relaciones, pero no desaparece la visa
El 7 de agosto de 2026, México y Perú anunciaron oficialmente el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas.
El comunicado conjunto destacó los vínculos históricos entre ambas naciones, la amistad entre sus pueblos, el respeto al derecho internacional y los principios de la Carta de las Naciones Unidas.
Para muchos observadores, aquello parecía el comienzo de una nueva etapa.
Pero había un detalle fundamental: el acuerdo para restablecer las relaciones no eliminó el requisito de visa para los ciudadanos peruanos.
La embajada de México en Lima mantuvo las disposiciones migratorias vigentes. Los ciudadanos peruanos que desean viajar a México deben continuar realizando el trámite correspondiente y obtener la autorización antes de viajar.
También se mantiene la recomendación de no comprar boletos de avión antes de contar con la visa aprobada, debido a que iniciar el trámite no garantiza que esta sea concedida.
Existen, además, determinadas excepciones para personas que cuentan con visas o documentos migratorios válidos de países contemplados por las disposiciones mexicanas.
🤝 Perú ahora busca una solución negociada
Con las relaciones diplomáticas nuevamente abiertas, la discusión cambió de escenario.
Ya no se trata de una confrontación pública entre ambos gobiernos, sino de conversaciones diplomáticas para intentar modificar la política migratoria.
Autoridades peruanas han señalado que existen conversaciones con México para buscar la eliminación del requisito de visa de turista.
La diferencia es importante.
México no está eliminando la visa como consecuencia de una amenaza diplomática. Cualquier modificación tendrá que ser evaluada por sus propias autoridades y de acuerdo con sus intereses migratorios y de seguridad.
🔥 Tres errores de quienes esperaban una capitulación mexicana
La situación también dejó varias lecciones.
La primera es que la cordialidad entre los pueblos no debe confundirse con debilidad del Estado. México puede mantener una relación de amistad con Perú y, al mismo tiempo, defender una política migratoria propia.
La segunda es que la política exterior no puede depender de estereotipos. Esperar que una presidenta sea más fácil de presionar por ser mujer constituye un cálculo político equivocado.
Y la tercera es que restablecer relaciones diplomáticas y eliminar una visa son decisiones diferentes.
Una cosa es recuperar los canales diplomáticos y otra completamente distinta modificar las condiciones de entrada al territorio nacional.
🇲🇽 Una puerta abierta, pero bajo control
El mensaje que deja esta disputa es que México no considera la visa una herramienta de castigo contra Perú.
México mantiene vínculos históricos, culturales y humanos con el pueblo peruano. La gastronomía, la historia y las tradiciones de ambos países forman parte de una relación latinoamericana mucho más profunda que cualquier crisis política.
Pero una relación de amistad no significa renunciar al control de las fronteras.
Por ahora, el escenario es claro: las relaciones diplomáticas entre México y Perú fueron restablecidas, pero la visa para ciudadanos peruanos continúa vigente.
Cualquier cambio tendrá que producirse mediante negociación, evaluación y decisión soberana.
La presión política no fue suficiente.
Y mientras en Perú continúa el debate sobre cómo conseguir la eliminación del requisito, México mantiene una postura definida: amistad con Perú, diálogo diplomático y fronteras bajo sus propias reglas.